10 mitos urológicos que debemos abandonar

Aguantar la orina, interrumpir el chorro para fortalecer el suelo pélvico o tratar una infección urinaria únicamente con arándanos son algunos consejos populares que pueden resultar equivocados. Analizamos diez mitos frecuentes sobre la salud urinaria y urológica a la luz de la evidencia científica.

Mito 1: «Aguantar el pis durante muchas horas fortalece la vejiga»

Realidad: Aguantar hasta sentir dolor no fortalece la vejiga. Retrasar ocasionalmente la micción durante un tiempo razonable probablemente no produzca daños en una persona sana, pero ignorar habitualmente una necesidad intensa puede ocasionar molestias, distensión vesical y empeorar el vaciado en personas predispuestas.

Algunos estudios observacionales relacionan este hábito con infecciones urinarias, aunque no permiten confirmar una relación directa de causa y efecto. El entrenamiento vesical utilizado para tratar la vejiga hiperactiva consiste en ampliar los intervalos de forma gradual y planificada, no en aguantar indefinidamente. (EAU: entrenamiento vesical)

Mito 2: «Interrumpir el chorro mientras orino fortalece el suelo pélvico»

Realidad: Cortar el chorro una vez puede ayudar a reconocer qué músculos participan, pero no debe convertirse en un ejercicio habitual. Repetirlo puede interferir con la coordinación entre la vejiga y el suelo pélvico y favorecer un vaciado incompleto.

Los ejercicios deben realizarse fuera de la micción y, preferiblemente, tras una valoración profesional. Además, no todos los problemas se deben a debilidad muscular: algunas personas presentan un suelo pélvico excesivamente tenso y necesitan aprender a relajarlo. El entrenamiento correctamente realizado sí es eficaz frente a determinados tipos de incontinencia. (Revisión Cochrane)

Mito 3: «Es bueno ir al baño constantemente, aunque no tenga ganas»

Realidad: Ir siempre “por si acaso” puede hacer que algunas personas se acostumbren a orinar con volúmenes muy pequeños y reforzar un patrón de frecuencia o urgencia.

Una vejiga sana debe poder llenarse progresivamente y avisar antes de alcanzar una sensación incómoda. Sin embargo, tampoco existe un intervalo perfecto para todo el mundo. La frecuencia depende de la hidratación, la edad, los medicamentos y diferentes enfermedades. En determinados pacientes, la micción programada puede formar parte del tratamiento.

Mito 4: «Las pérdidas de orina son normales con la edad o después del parto»

Realidad: Son frecuentes, pero no deben asumirse como inevitables. La incontinencia puede tener diferentes causas y existen tratamientos eficaces: modificación de hábitos, entrenamiento vesical, fisioterapia del suelo pélvico, medicación o cirugía, según cada caso.

Las guías europeas recomiendan el entrenamiento supervisado del suelo pélvico durante al menos tres meses como primera opción para la incontinencia de esfuerzo o mixta en mujeres. También puede ser beneficioso en hombres, especialmente después de determinados tratamientos prostáticos. (Guía EAU)

Mito 5: «Si tengo urgencia o pérdidas, debo beber lo menos posible»

Realidad: Una restricción excesiva puede provocar deshidratación, estreñimiento y una orina muy concentrada, que en algunas personas aumenta las molestias vesicales.

Tampoco es necesario beber continuamente. Un consumo elevado de líquidos puede aumentar la frecuencia y la urgencia. La recomendación debe adaptarse a la ingesta, la cantidad de orina, el clima, la actividad física y posibles enfermedades cardíacas o renales. Las guías aconsejan mantener una hidratación suficiente para evitar la sed y estudiar tanto una producción de orina excesivamente baja como demasiado elevada. (Guía EAU sobre síntomas urinarios)

Mito 6: «Cuanta más agua beba, más limpios estarán mis riñones»

Realidad: Los riñones no necesitan “detox”. Beber adecuadamente ayuda a mantener una producción normal de orina, pero forzarse a consumir grandes cantidades no previene todos los problemas urológicos y, en casos extremos, puede producir alteraciones del sodio.

En personas con cálculos renales, aumentar la hidratación sí tiene una evidencia sólida. Las guías europeas recomiendan beber suficiente para producir más de 2,5 litros de orina al día, aunque esta indicación se dirige específicamente a pacientes con litiasis y debe individualizarse. (Guía EAU de litiasis urinaria)

Mito 7: «Si tengo escozor y orino muchas veces, seguro que es una infección»

Realidad: Son síntomas típicos de una cistitis, pero no exclusivos. También pueden aparecer por irritación genital o uretral, infecciones de transmisión sexual, cálculos, vejiga hiperactiva, síndrome de dolor vesical u otras alteraciones.

Cuando los síntomas son recurrentes, atípicos o no responden al tratamiento, es importante confirmar el diagnóstico mediante valoración clínica y, cuando esté indicado, un cultivo de orina. Tomar antibióticos sin una indicación adecuada puede producir efectos adversos y favorecer resistencias. (Guía EAU de infecciones urológicas)

Mito 8: «El arándano rojo cura una infección urinaria»

Realidad: No debe considerarse una cura fiable de una infección activa ni sustituir el tratamiento indicado por un profesional.

Una revisión Cochrane de 50 ensayos clínicos y 8.857 participantes encontró que los productos de arándano pueden reducir la aparición de infecciones urinarias sintomáticas en algunas mujeres con infecciones recurrentes, en niños y en determinados pacientes sometidos a intervenciones urológicas. No obstante, su utilidad parece principalmente preventiva y todavía no existe una dosis o presentación claramente establecida. (Williams et al., 2023)

Mito 9: «Un PSA elevado significa que existe cáncer de próstata»

Realidad: El PSA es específico de la próstata, pero no del cáncer. Puede elevarse debido a un crecimiento benigno de la próstata, inflamación, infección, retención urinaria o determinadas manipulaciones urológicas. Del mismo modo, un PSA dentro del rango habitual no excluye completamente un tumor.

El resultado debe interpretarse considerando la edad, antecedentes, evolución del PSA, exploración, densidad de PSA y, cuando corresponda, resonancia magnética o biopsia. Un único valor aislado no permite diagnosticar cáncer. (Guía EAU de cáncer de próstata)

Mito 10: «La vasectomía provoca impotencia y reduce la testosterona»

Realidad: La vasectomía interrumpe el paso de los espermatozoides, pero no afecta a la producción de testosterona, a los nervios responsables de la erección ni a la mayor parte del líquido seminal.

Una revisión sistemática reciente encontró que la función eréctil, el deseo, el orgasmo y la satisfacción sexual permanecen generalmente sin cambios y, en algunos estudios, incluso mejoran. Sin embargo, la vasectomía no es efectiva de forma inmediata: debe mantenerse otro método anticonceptivo hasta confirmar mediante un análisis seminal que ya no existen espermatozoides. Además, debe considerarse un procedimiento anticonceptivo permanente. (Helm et al., 2025)

La idea más importante

Una vejiga sana no es la que aguanta durante muchas horas ni la que se vacía constantemente. Es aquella que puede llenarse sin dolor, avisa de forma progresiva y se vacía sin necesidad de hacer fuerza.

Debemos consultar ante sangre visible en la orina, imposibilidad para orinar, fiebre acompañada de dolor lumbar, infecciones repetidas, pérdidas de orina persistentes o cualquier cambio urinario que afecte a nuestra calidad de vida.

En urología, muchos síntomas frecuentes tienen tratamiento. Normalizarlos o recurrir únicamente a remedios populares puede retrasar un diagnóstico adecuado.

Esta información tiene carácter educativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

Referencias bibliográficas

Helm M et al. A systematic review evaluating the effects of vasectomy on male and female sexual function and satisfaction. Translational Andrology and Urology. 2025.ealth and Cardiometabolic Health. American Heart Association. 2025.

European Association of Urology. Guidelines on Non-neurogenic Female Lower Urinary Tract Symptoms.

American Urological Association. Guideline on Idiopathic Overactive Bladder. 2024.

Dumoulin C et al. Pelvic floor muscle training versus no treatment for urinary incontinence in women. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2018.

European Association of Urology. Guidelines on Male Lower Urinary Tract Symptoms.

European Association of Urology. Guidelines on Urological Infections. 2026.

Williams G et al. Cranberries for preventing urinary tract infections. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2023.

European Association of Urology. Guidelines on Urolithiasis. 2026.

European Association of Urology. Guidelines on Prostate Cancer. 2026.