
Las proteínas aportan los componentes que el organismo necesita para reparar los tejidos. Por eso, una alimentación insuficiente puede dificultar la cicatrización de las úlceras por presión. Sin embargo, tomar más proteínas o utilizar suplementos no cura por sí solo una herida: la nutrición debe formar parte de un tratamiento integral e individualizado.
¿Por qué son importantes las proteínas?
Cuando existe una úlcera por presión, el organismo necesita fabricar tejido nuevo, colágeno, vasos sanguíneos y células defensivas. Para ello utiliza los aminoácidos procedentes de las proteínas de la alimentación.
Además, algunas heridas producen abundante exudado, a través del cual pueden perderse proteínas. Si la persona come poco, ha perdido peso recientemente o presenta desnutrición, el organismo dispone de menos recursos para reparar el daño.
La relación funciona también en sentido contrario: tener una lesión por presión aumenta las necesidades nutricionales y puede favorecer el deterioro del estado general. Por eso, la Guía Internacional de Úlceras y Lesiones por Presión de 2026 recomienda realizar una valoración nutricional completa a todas las personas que presentan una de estas lesiones.
¿Cuánta proteína se necesita?
No existe una cantidad idéntica para todo el mundo. Las necesidades dependen del peso, la edad, el tamaño y la gravedad de la herida, el estado nutricional, la cantidad de exudado y las enfermedades asociadas.
Como orientación, en adultos mayores las guías clínicas suelen situar el aporte alrededor de 1,2-1,5 gramos de proteína por kilogramo de peso al día. En una persona de 70 kg equivaldría a unos 84-105 gramos diarios. Se trata únicamente de un ejemplo: la cantidad debe individualizarse, especialmente si existe enfermedad renal, hepática o una situación clínica compleja.
También es necesario consumir suficiente energía. Si el aporte de calorías es demasiado bajo, parte de la proteína se utilizará como combustible en lugar de destinarse a la reparación de los tejidos.
¿Qué alimentos pueden ayudar?
Lo más práctico es incluir alguna fuente de proteína en las distintas comidas del día:
- Huevos, pescado, pollo y carnes poco grasas.
- Leche, yogur, queso fresco y otros lácteos.
- Legumbres como lentejas, garbanzos o alubias.
- Tofu, soja y otros alimentos vegetales ricos en proteínas.
- Frutos secos y semillas, adaptando su textura cuando existan problemas de masticación o deglución.
En personas con poco apetito suele resultar más sencillo recurrir a comidas pequeñas y frecuentes, enriquecer los platos habituales o concentrar los nutrientes en un menor volumen.
¿Son necesarios los batidos de proteínas?
No siempre. La primera opción es mejorar y adaptar la alimentación habitual. Los suplementos nutricionales orales pueden considerarse cuando la persona no consigue cubrir sus necesidades mediante la dieta, ha perdido peso o presenta desnutrición o riesgo de desarrollarla.
La guía internacional de 2026 sugiere suplementos que combinen energía, proteínas y micronutrientes en adultos con lesiones por presión, pero califica esta recomendación como condicional porque la certeza de la evidencia todavía es limitada.
Algunas fórmulas enriquecidas con arginina, zinc y antioxidantes han mostrado resultados favorables, especialmente en personas desnutridas. Sin embargo, no puede determinarse qué parte del efecto corresponde a cada componente y no está justificado tomar zinc, arginina, colágeno o vitaminas indiscriminadamente.
La revisión Cochrane de 2024, que incluyó 33 ensayos y 7.920 participantes, concluyó que los beneficios y posibles efectos adversos de muchas intervenciones nutricionales siguen siendo inciertos. Por tanto, los suplementos pueden ser útiles en determinados pacientes, pero no son una solución universal.
La albúmina no cuenta toda la historia
Un valor bajo de albúmina (un tipo de proteína) no demuestra por sí solo que una persona esté desnutrida. También puede disminuir por inflamación, infección, alteraciones renales o cambios en la hidratación.
La valoración nutricional debe incluir, entre otros aspectos, la evolución del peso, la cantidad de alimentos consumidos, la pérdida de masa muscular, el apetito, la capacidad para comer y beber y la situación clínica general.
La nutrición ayuda, pero no sustituye los cuidados de la herida
Una dieta adecuada no puede compensar una presión mantenida sobre la zona. Para favorecer la cicatrización también es necesario:
- Descargar la presión y realizar cambios posturales individualizados.
- Utilizar superficies de apoyo adecuadas.
- Controlar la humedad, el dolor y el exudado.
- Valorar la circulación, la infección y el control de la diabetes.
- Aplicar el tratamiento local indicado para cada herida.
En conclusión
Las proteínas son necesarias para que el organismo pueda reparar una úlcera por presión, pero “cuanta más proteína, mejor” no es una recomendación segura ni científicamente correcta.
El objetivo debe ser identificar precozmente la desnutrición, garantizar una alimentación suficiente y adaptar el aporte de energía, proteínas y líquidos a cada persona. Cuando la dieta habitual no sea suficiente, un profesional sanitario o dietista-nutricionista podrá valorar la necesidad de enriquecimiento o suplementación.
¿Necesitas ayuda o asesoramiento?
Si tienes una úlcera por presión, cuidas de una persona que la presenta o necesitas orientación para adaptar la alimentación durante el proceso de cicatrización, contacta con nuestro Departamento de Nutrición y Dietética.
En DCH Cuidados podemos ofrecerte asesoramiento dietético personalizado y coordinarlo con nuestro equipo de enfermería para abordar tanto la alimentación como los cuidados de la herida de manera integral.
Referencias bibliográficas
Cereda E, Klersy C, Serioli M, Crespi A, D’Andrea F. A nutritional formula enriched with arginine, zinc, and antioxidants for the healing of pressure ulcers: a randomized trial. Ann Intern Med. 2015;162:167-174.
National Pressure Injury Advisory Panel, European Pressure Ulcer Advisory Panel y Pan Pacific Pressure Injury Alliance. Nutrition in Pressure Injury Prevention and Treatment. International Guideline, Fourth Edition. 2026.
Langer G, Wan CS, Fink A, Schwingshackl L, Schoberer D. Nutritional interventions for preventing and treating pressure ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2024;2.
Volkert D, Beck AM, Cederholm T, et al. ESPEN practical guideline: Clinical nutrition and hydration in geriatrics. Clinical Nutrition. 2022;41:958-989.
